Tal vez

 Los domingos no son feos, no son tristes, no son más que domingos. 

Eran mejores? Tal vez.

Cuándo? Cuando tenías con quién compartir, o jugar, o escuchar. Cuándo no eras vos con tu teléfono y miles de estímulos que no estimulan, cuando no tenías que trabajar al otro día, o cuando alguien abrazaba tu tristeza y la convertía en siesta, en descanso. Los domingos son lindos si le metes un toque de familia, una película de canal trece que ya viste mil veces, una caminata a la panadería, un apurate que cierra todo y no vamos a conseguir nada para almorzar, o cenar. Maldito día que viaja en el tiempo y nos mete en un sin fin de fotos que no queremos ver, pero están ahí, aparecen para decirnos que hubo domingos felices llenos de cosas, o vacíos pero sin soledad. Con amigas, con compañeros, con perros y paseos, con auto o sin él, domingos con cañas, con parrillas, piletas o mares, rutas que ya no transitamos, sueños que ya cumplimos. Domingos de mierda, domingos y nada más. Domingos eran mirando el partido, yendo a ver jugar a los chicos, tomar mates hasta que traíamos morcilla de Miguel. Hoy es domingo otra vez y no tiene nada de especial, pasó y ya. Como va a pasar mañana y toda la semana y seguiremos esperando el finde para quejarnos nuevamente del domingo. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tragedia

Otra vida

Yo sin ella.